Durante cinco años tuve un asiento en primera fila ante algo silenciosamente roto. Vi a personas brillantes y capaces — amigos, colegas, desconocidos que me escribían — estancarse en una búsqueda de empleo que premia la resistencia más que el talento. Lo hacían todo bien y aun así sentían que gritaban al vacío.
Lo más duro nunca fue el trabajo en sí. Era afrontarlo en soledad — las dudas a la 1 de la madrugada, el silencio tras la solicitud, la lenta erosión de la confianza en personas que tenían todos los motivos para sentirse seguras.
Así que creamos el acompañante que nos habría gustado que tuvieran. No otro panel, ni una avalancha de consejos — una presencia serena y capaz que hace el trabajo tedioso y te ayuda a mantener la valentía. Algo que de verdad está de tu lado cuando más te juegas.
Empezamos por la búsqueda de empleo porque es donde la angustia es más aguda. Pero el objetivo siempre fue mayor: nadie debería afrontar en soledad los momentos que dan forma a una vida laboral.
Si ese es un mundo que te gustaría ayudar a construir — como parte del equipo, o simplemente dejando que Boon te acompañe — me encantaría tenerte con nosotros.